miércoles, 4 de diciembre de 2019

Electrónica y medio ambiente

En los últimos años se ha producido un importante incremento en la generación de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, más conocidos como RAEE.
El Real Decreto 208/2005 los define como aquellos “aparatos eléctricos y electrónicos, sus materiales, componentes, consumibles y subconjuntos que los componen, procedentes tanto de hogares particulares como de usos profesionales, a partir del momento en que pasan a ser residuos”.
Todos ellos fueron útiles en el pasado, pero finalmente se han convertido en un residuo del que hay que deshacerse. Por ello, los particulares pueden depositar sus RAEE en los puntos limpios de la ciudad, los cuales serán posteriormente tratados por los respectivos Gestores de Residuos Autorizados.
El principal problema que presentan estos residuos es que muchos de ellos contienen sustancias tóxicas y altamente contaminantes como cadmio, mercurio o plomo, que además pueden causar graves problemas a la salud humana y al medio ambiente. Dentro de este tipo de residuos, los más contaminantes son los equipos de frío, tales como frigoríficos, congeladores o aires acondicionados, los televisores y monitores de ordenador y las lámparas.No obstante, y a pesar de su elevado nivel de sustancias contaminantes y peligrosas, estos residuos están siendo tratados en diferentes plantas de reciclaje para evitar así que sean depositados en un vertedero donde seguirán contaminando y causando problemas al entorno.

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